La Cátedra de Empresa Familiar Bosch Aymerich, de la Facultad de Derecho de la Universitat Internacional de Catalunya, nace con la vocación de integrarse en la Red de Cátedras de Empresa Familiar del Instituto de la Empresa Familiar, compuesta por 37 cátedras de diversas disciplinas académicas, con más de 200 profesores que forman a unos 2.000 alumnos al año. Es, sin duda, una poderosa red capilar de cátedras de carácter interdisciplinar, la más extensa del mundo en esta materia, que contribuye de forma decisiva a la aproximación de la Universidad al tejido empresarial familiar de nuestro país. La radiografía de la empresa familiar en España no podría ser más elocuente: representa el 88,8 % de nuestra economía productiva, el 57,1 % del PIB, y concentra el 66,7 % del empleo.

La empresa familiar constituye una realidad económica poliédrica que demanda un análisis necesariamente multidisciplinar, susceptible de distintos y complementarios enfoques de investigación y docentes, orientados siempre a profundizar en la creación de empresas, la difusión de la cultura del emprendimiento o la organización óptima de las estructuras de gobierno corporativo familiar. La Cátedra de Empresa Familiar Bosch Aymerich estará integrada en la Facultad de Derecho, por lo que su enfoque epistemológico de esa realidad compleja que es la empresa familiar será, necesariamente, jurídico.

Pero la autonomía dogmática de las ciencias jurídicas no autoriza a desconectarla de la realidad social y económica sobre la que opera, ni tampoco a emancipar una concreta disciplina jurídica de las demás que aparecen inextricablemente asociadas a la empresa familiar. Por tanto, existe una doble premisa metodológica que condiciona sobremanera el estudio e investigación sobre la empresa familiar.

En primer lugar, la íntima relación existente entre la realidad económica subyacente y su régimen jurídico. La empresa familiar es, de una forma apriorística, empresa, es decir, un ente organizado que, mediante la adecuada utilización de recursos humanos y materiales, está destinado a la producción y distribución de bienes y servicios para el mercado con ánimo de lucro. Por tanto, un ente que apela a una organización empresarial óptima en la que las ciencias de la dirección y administración de empresas tienen mucho que decir, por lo que nuestro ámbito de investigación exige diálogo interactivo con otras disciplinas académicas y facultades de la de Ciencias Económicas y Sociales de UIC Barcelona. Además, la empresa se califica como familiar, es decir, alude a un vínculo de parentesco de sus miembros que, con carácter intergeneracional, conforman una comunidad de existencia o comparten un mismo proyecto vital.

De ahí la singularidad de la empresa familiar, como centro en el que convergen dinámicas de distinta naturaleza, que obedecen a una lógica propia, a veces contrapuesta, lo que confiere una especial relevancia a aspectos organizativos. Una buena técnica organizativa de la empresa familiar pasa por separar, y al mismo tiempo vincular, la dinámica familiar y la dinámica empresarial. Una buena estructura de gobierno corporativo familiar requiere observar la distinción de los tres círculos de Clarks —círculos tangentes, nunca secantes—, a saber: propiedad, familia y gestión.

La segunda premisa metodológica, más estrictamente jurídica, y que es la que interesa propiamente a la Cátedra, aunque sin desconocer por ello que operamos sobre una realidad económico-organizativa determinada, es el diseño e implementación del régimen jurídico adecuado para la empresa familiar, sobre todo en los dos momentos claves de su ciclo vital: su constitución, que condiciona su funcionamiento futuro, y su sucesión, que garantiza el relevo generacional. Por la propia singularidad organizativa de la empresa familiar, el diseño de su régimen jurídico involucra diferentes segmentos del ordenamiento jurídico como son el derecho mercantil, el derecho civil (de familia y de sucesiones), el derecho canónico o el siempre omnipresente derecho tributario.

Fenómenos tan dispares como la gestión de una crisis conyugal, la planificación sucesoria, la constitución de una sociedad o el cumplimiento de las obligaciones tributarias tienen incidencia directa sobre la empresa familiar. El jurista de empresa familiar requiere el conocimiento y manejo de un amplio abanico de instrumentos jurídicos (pactos sucesorios, matrimoniales y de convivencia, estructuras societarias y prevención de riesgos fiscales).