La Pontificia Fonderia di Campane Marinelli: Mil años de tradición en la fabricación de campanas. Desde el siglo XI, la Pontificia Fonderia di Campane Marinelli, ubicada en Agnone, Italia, ha sido sinónimo de excelencia en la fabricación de campanas de bronce. Reconocida como la fundición de campanas más antigua de Europa en funcionamiento continuo, esta empresa familiar ha mantenido viva una tradición artesanal que se remonta a más de mil años.
La historia de la fundición Marinelli comienza alrededor del año 1040, en la pequeña localidad de Agnone, situada en la región de Molise, Italia. Desde sus inicios, la familia Marinelli se ha dedicado a la fundición de campanas, transmitiendo de generación en generación los secretos y técnicas de este arte milenario. A lo largo de los siglos, la fundición ha producido campanas para iglesias, catedrales y monumentos en todo el mundo, consolidando su reputación internacional.
En 1924, la fundición recibió del Vaticano el título de “Pontificia”, en reconocimiento a su destacada labor en la creación de campanas para numerosas iglesias y catedrales. Este honor subraya la estrecha relación entre la fundición y la Iglesia Católica, que ha sido una constante a lo largo de su historia.
La producción de una campana en la fundición Marinelli sigue métodos tradicionales que apenas han cambiado con el tiempo. El proceso comienza con la creación de un núcleo de ladrillo y arcilla que define la forma interior de la campana. Sobre este núcleo, se aplica una capa de cera donde se inscriben las decoraciones y textos deseados. Luego, se añade una capa externa de arcilla para formar el molde final. Una vez que el molde se ha secado y endurecido, se funde la cera interna, dejando un espacio vacío donde se verterá el bronce fundido a una temperatura de aproximadamente 1200°C. Tras enfriarse, se rompe el molde para revelar la nueva campana, que luego se afina y se somete a pruebas acústicas para garantizar su calidad sonora.
A lo largo de su dilatada trayectoria, la fundición Marinelli ha creado campanas emblemáticas, como la instalada en la Torre Inclinada de Pisa en 2004, una réplica de una campana del siglo XVII dañada durante la Segunda Guerra Mundial. Además, ha producido campanas para el Santuario Mariano de Pompeya en 1923 y para la iglesia de San Benedetto en Montecassino en 1950, entre muchas otras. Estas obras maestras no solo son testimonio de la habilidad artesanal de la fundición, sino también de su capacidad para adaptarse a las necesidades y desafíos de cada época.
Hoy en día, la fundición es dirigida por los hermanos Armando y Pasquale Marinelli, quienes representan la vigésima sexta generación al frente del negocio familiar. Bajo su liderazgo, la empresa continúa combinando tradición e innovación, manteniendo vivos los métodos artesanales mientras incorporan tecnologías modernas para mejorar la precisión y eficiencia en la producción. La fundición produce alrededor de 50 campanas al año y emplea a una docena de artesanos dedicados.
Además de la producción de campanas, la fundición alberga el Museo Histórico de las Campanas “Giovanni Paolo II”, inaugurado en 1997. Este museo ofrece a los visitantes una visión detallada de la historia y el proceso de fabricación de las campanas, exhibiendo herramientas antiguas, moldes y campanas históricas. El museo y la fundición están abiertos al público para visitas guiadas, brindando una oportunidad única para apreciar de cerca este antiguo oficio.
La Pontificia Fonderia di Campane Marinelli es un ejemplo destacado de empresa familiar que ha perdurado a lo largo de los siglos, manteniendo viva una tradición artesanal única. Su longevidad y éxito continuo son testimonio de la dedicación, pasión y habilidad de la familia Marinelli, así como de su capacidad para adaptarse a los cambios sin perder de vista sus raíces. En un mundo en constante evolución, la fundición Marinelli sigue siendo un faro de tradición y excelencia artesanal.





