Cuando una persona fallece sin dejar testamento, la sucesión de sus bienes y derechos se tramita mediante un procedimiento conocido como “ab intestato“. Este término, de origen latino, significa “sin testamento” y se aplica cuando el fallecido no ha expresado su voluntad testamentaria. En estos casos, la sucesión intestada regula la distribución de los bienes entre los herederos legales. En este artículo, exploramos qué es un heredero ab intestato, cómo se determina y cuál es el proceso legal correspondiente.
¿Qué significa ser heredero ab intestato?
Un heredero ab intestato es la persona que, según las leyes de sucesión aplicables, tiene derecho a heredar los bienes de una persona fallecida que no dejó testamento. Este derecho se otorga en función de un orden de prelación legal que prioriza a los familiares más cercanos al fallecido.
El Código Civil establece que los herederos legales pueden ser descendientes, ascendientes, cónyuge, colaterales (hermanos, sobrinos) y, en ausencia de familiares directos, el Estado.
Proceso para la declaración de herederos ab intestato
Cuando una persona fallece sin dejar testamento, el procedimiento para determinar quiénes son sus herederos legales se realiza a través de la declaración de herederos ab intestato. Este trámite es esencial para garantizar que los bienes y derechos del fallecido se asignen conforme a lo dispuesto en la ley. El proceso puede llevarse a cabo en una notaría o, en situaciones excepcionales, a través de los tribunales de justicia. A continuación, se detallan los pasos principales:
1. Inicio del trámite
El proceso comienza cuando uno de los interesados en la herencia presenta una solicitud para la declaración de herederos. Este interesado puede ser un familiar directo, un cónyuge o cualquier persona con derecho legítimo a la sucesión. La solicitud debe dirigirse al notario correspondiente al último domicilio del fallecido o al lugar donde se encuentren la mayor parte de sus bienes.
2. Documentación requerida
Para iniciar el procedimiento, es necesario presentar ciertos documentos que permitan acreditar tanto el fallecimiento de la persona como la inexistencia de testamento. Entre los documentos más importantes se encuentran:
- Certificado de defunción: Este documento oficial confirma el fallecimiento de la persona.
- Certificado de últimas voluntades: Emitido por el Registro General de Actos de Última Voluntad, certifica si el fallecido dejó o no un testamento.
- Libro de familia o actas de registro civil: Acreditan el parentesco entre el fallecido y los posibles herederos.
Además, es posible que se soliciten otros documentos, como certificados de empadronamiento o partidas de nacimiento, para complementar la información.
3. Resolución del acta de declaración de herederos
Una vez presentada toda la documentación y verificado su cumplimiento, el notario convoca a dos testigos, quienes deben declarar que no existe ninguna persona con derechos de herencia excluidos. Estos testigos no pueden tener relación familiar con el fallecido ni interés directo en la herencia.
Posteriormente, el notario evalúa la validez de la documentación y emite un acta de declaración de herederos, en la que se identifican y reconocen a los herederos legales. Este documento es clave para realizar trámites posteriores como la adjudicación de bienes, el pago de impuestos sucesorios o la inscripción de propiedades en el Registro de la Propiedad.
En casos donde existan dudas sobre la legalidad de los documentos presentados o si surgen conflictos entre los posibles herederos, el proceso puede derivar a la vía judicial para su resolución.
Este procedimiento busca garantizar una distribución justa de los bienes del fallecido, respetando el orden de prelación establecido por la ley y evitando posibles disputas entre los familiares.
Criterios para determinar a los herederos
En una herencia ab intestato, la ley establece un orden de prelación para determinar quiénes tienen derecho a heredar los bienes del fallecido. Este orden busca asignar los bienes siguiendo un esquema de parentesco que prioriza a los familiares más cercanos. A continuación, se describen los criterios legales que se aplican en la mayoría de los casos:
1. Descendientes
Los hijos o, en su defecto, los nietos son los primeros en la línea de sucesión. Esto significa que tienen prioridad absoluta para heredar. Si el fallecido tiene varios hijos, los bienes se dividen en partes iguales entre ellos. En caso de que alguno de los hijos haya fallecido antes, su parte pasa a sus descendientes (nietos del fallecido), aplicándose el principio de representación.
2. Ascendientes
Si no hay descendientes, la herencia pasa a los ascendientes directos, como los padres del fallecido. Si ambos progenitores están vivos, heredarán en partes iguales. En ausencia de los padres, el derecho de herencia recae en los abuelos, siguiendo el mismo esquema de distribución. Este criterio asegura que los bienes permanezcan dentro de la línea directa de ascendencia familiar.
3. Cónyuge sobreviviente
El cónyuge tiene derechos específicos sobre la herencia del fallecido. La extensión de estos derechos varía dependiendo del régimen económico matrimonial que estuviera vigente:
- En el régimen de gananciales, el cónyuge tiene derecho al 50 % de los bienes comunes, además de la porción correspondiente como heredero legal.
- En caso de separación de bienes, su derecho se limita a la porción hereditaria legalmente asignada.
Es importante destacar que el cónyuge solo hereda si no hay descendientes o ascendientes del fallecido.
4. Colaterales
En ausencia de descendientes, ascendientes y cónyuge, los familiares colaterales tienen derecho a heredar. Este grupo incluye a hermanos, sobrinos y, en último caso, primos del fallecido. La prioridad se asigna en función del grado de parentesco, comenzando con los hermanos y continuando con los sobrinos.
5. El Estado
Si no existe ningún heredero dentro de las categorías anteriores, los bienes del fallecido pasan a ser propiedad del Estado. En este caso, las autoridades públicas tienen la responsabilidad de gestionar y administrar los bienes heredados.
Este orden de prelación es fundamental para garantizar que la herencia se distribuya de forma justa y ordenada. Aunque la normativa puede variar dependiendo del país o región, el principio general es priorizar a los familiares más cercanos antes de considerar otras alternativas.
Importancia del acta de declaración de herederos
Este documento es fundamental para acceder a los bienes del fallecido y realizar trámites como el reparto de la herencia, el pago de impuestos o la inscripción de propiedades en el Registro.
El proceso ab intestato asegura que los bienes de una persona fallecida sin testamento se distribuyan de manera justa según las disposiciones legales. Contar con el asesoramiento de un notario o abogado especializado es clave para evitar conflictos y garantizar un trámite eficiente.
NOTAS
Sucesión intestada y empresa familiar
Cuando el titular de una empresa familiar fallece sin haber otorgado testamento, los bienes, incluyendo las participaciones empresariales, se reparten según las reglas de la sucesión intestada. Esto puede generar situaciones complejas si no hay una planificación previa, ya que los herederos ab intestato podrían no estar preparados o no tener interés en la gestión del negocio. Para evitar conflictos y garantizar la continuidad de la empresa, es fundamental anticiparse a través de testamento o pactos sucesorios.
Principio de representación en la herencia ab intestato
Este principio jurídico permite que los descendientes de un heredero premuerto (por ejemplo, los nietos del fallecido) ocupen su lugar en la línea sucesoria. Así, si un hijo del causante ha fallecido antes, sus hijos pueden heredar la parte que le habría correspondido. En las familias donde hay bienes indivisibles o intereses en común, como ocurre frecuentemente en una herencia con patrimonio inmobiliario o empresarial, este principio evita la exclusión de ramas familiares enteras.
Acto de notoriedad en la declaración de herederos
El acta de declaración de herederos ab intestato es un acto de notoriedad, lo que significa que su función es constatar hechos notorios y públicos, como el parentesco con el fallecido. Esta figura notarial adquiere especial importancia en la tramitación de herencias sin testamento, ya que permite documentar oficialmente quiénes son los herederos legales sin necesidad de acudir al juzgado, salvo en casos de conflicto.






