La emblemática marca Cerveza Victoria ha marcado su regreso triunfal a Málaga, la ciudad que la vio nacer. Después de sólo diez meses de construcción, la flamante fábrica ha abierto sus puertas, prometiendo devolver a la marca a sus raíces malagueñas.
Con una inversión inicial de seis millones de euros, la planta tiene el potencial de producir 1,2 millones de litros anuales. Actualmente, la fábrica en Málaga se dedica al envasado de tercios de cerveza y barriles, mientras que los litros y las latas continúan produciéndose en la fábrica de Damm en Murcia. Sin embargo, Victoria tiene la mirada puesta en el futuro: planea trasladar gradualmente toda su producción a Málaga.
Con una inversión adicional proyectada de 15 millones de euros, la capacidad podría ampliarse hasta tres millones de litros al año. Lo destacable de esta nueva fábrica es su flexibilidad, permitiendo adaptaciones para capacidades aún mayores si se requiere.
La presencia de 40 empleados refleja no solo la creación de empleos locales sino también la dedicación de la marca para revitalizar su legado en la ciudad. Aunque por ahora su enfoque principal es el mercado malagueño, hay aspiraciones de expandirse a otras provincias si la producción lo permite.
La inauguración fue un evento cargado de nostalgia y significado. Los asistentes celebraron el regreso de Cerveza Victoria a Málaga, resaltando su profundo vínculo con la historia de la ciudad. Fundada el 8 de septiembre de 1928, como empresa familiar por la familia Franquelo.
Victoria ha sido una presencia constante en la vida malagueña hasta 1996. A pesar de haber sido adquirida por Damm en 2001 y trasladada a Murcia, el regreso de la marca a Málaga marca un renacimiento, reviviendo su rica tradición y reforzando su conexión con la ciudad que la vio nacer.
Historia de la Cerveza Victoria
La fábrica de Cerveza Victoria tiene una rica historia vinculada a la ciudad de Málaga. Fue fundada el 8 de septiembre de 1928 por Luis Franquelo Carrasco, quien eligió el nombre en honor a la Virgen de la Victoria, patrona de la ciudad. Desde sus inicios, la cerveza Victoria se ganó rápidamente un lugar en el corazón de los malagueños, convirtiéndose en una de las bebidas más populares en la región. Durante las décadas de 1930 y 1940, la empresa se consolidó y expandió, aprovechando el crecimiento de la demanda local y posicionándose como una marca emblemática.
En las décadas de 1950 y 1960, Cerveza Victoria experimentó un notable crecimiento. Modernizó sus instalaciones y aumentó su capacidad de producción, lo que le permitió satisfacer una demanda en constante aumento. En estos años, la marca se volvió icónica en Málaga, con su eslogan “Malagueña y exquisita” y la imagen del “espetero” descansando con una cerveza en la mano. Estos elementos se convirtieron en símbolos asociados a la identidad de la marca y al orgullo local.
Sin embargo, durante los años 70 y 80, la empresa comenzó a enfrentarse a mayores desafíos debido a la creciente competencia en el mercado cervecero, tanto nacional como internacional. Aunque Cerveza Victoria logró mantener una base leal de consumidores en Málaga, su situación financiera comenzó a debilitarse. Los problemas de gestión y las dificultades para competir con grandes grupos cerveceros hicieron que la empresa experimentara un declive en su rendimiento.
A principios de los años 90, la situación económica de la fábrica de Cerveza Victoria se volvió insostenible. En 1996, la empresa fue adquirida por el grupo cervecero Damm, uno de los más grandes de España. Esta adquisición marcó el final de la independencia de la fábrica malagueña y llevó al cierre de las instalaciones originales en la ciudad. Aunque este fue un momento difícil para la historia cervecera de Málaga, la marca Victoria no desapareció. Damm la relanzó en 2001, y en 2017 se inauguró una nueva fábrica en Málaga, devolviendo a la ciudad parte de su legado cervecero y revitalizando la conexión entre la marca y su tierra de origen.





